Tú
Tendida y absorta
sobre lecho de pétalos blancos
que se confunden con tu piel
descubro lenta y suavemente
la concupiscencia
que escondes en el alma
y cual guerrero celoso y libidinoso
conquisto cada milímetro de tu envoltura
y conmigo la llevo
para que nadie más la toque,
para que nadie más la sienta
y devolverla entonces
cuando, nuevamente,
volvamos a reescribir esta historia
que tan solo leemos tú y yo.